Enfermedades Periodontales
|
Los dientes y las estructuras que los rodean son más susceptibles de lo que pensamos a padecer infecciones. Con una adecuada higiene podremos estar más protegidos de las bacterias que atacan a nuestros dientes y encías.
|
El periodonto está formado por los tejidos que rodean y protegen a los dientes. Estos tejidos son la encía, el hueso que rodea al diente (llamado hueso alveolar), el ligamento periodontal y el cemento radicular.
Una encía sana es de color rosado, tiene consistencia elástica y aspecto de piel de naranja. En un diente sano la encía llegará hasta abrazar el cuello del diente, que es la unión entre la corona y la raíz.
El hueso en condiciones normales llega hasta 1-1,5 mm debajo de la inserción de la encía.
Las enfermedades periodontales son infecciones del periodonto producidas por bacterias. En un primer momento se produce una inflamación o gingivitis. Si ésta evoluciona, se produce la pérdida de tejidos que hace que el diente pierda su soporte y se caiga. Es lo que se conoce como periodontitis.
La gingivitis
Es una inflamación de las encías que viene causada por la existencia de bacterias que, a su vez, producen una infección.
La encía está inflamada, enrojecida y sangra con facilidad espontáneamente o al menor roce. Aunque a veces los cambios de color y de apariencia no son muy evidentes, el odontólogo los detectará mediante el sondaje dental.
No cura espontáneamente, por lo que debe tratarse eliminando las bacterias. Entonces los síntomas desaparecen y no quedan secuelas.
Si no se trata, esta alteración puede mantenerse como tal días, meses o años sin cambios. Sin embargo, en muchas personas la gingivitis puede evolucionar produciendo una periodontitis.
La periodontitis
Es lo que antiguamente se conocía como piorrea. Para que se produzca una periodontitis es necesario que previamente haya una gingivitis.
Las bacterias que afectan a la encía, van introduciéndose bajo ésta y la gingivitis se transforma en una periodontitis.
La periodontitis produce una destrucción irreversible de tejidos, que se inicia con una retracción de la encía, con la destrucción del ligamento periodontal, y finalmente también del hueso alveolar, que hacen que el diente pierda su soporte y acabe cayendo.
El odontólogo en la clínica podrá observar la infección, que forma una bolsa conocida como bolsa periodontal.
Prevención
Actualmente se sabe que existe una predisposición genética a padecer la enfermedad. Sin embargo, hay factores que favorecen su aparición y su empeoramiento como la mala higiene, el sarro, el tabaco, el estrés y los traumatismos en uno o verios dientes por exceso de fuerza sobre ellos durante la masticación.
Para frenar su progresión el odontólogo nos dará instrucciones para una correcta higiene dental, y realizará un raspado subgingival o incluso cirugía periodontal.
Además será necesario eliminar los factores que favorecen la aparición de la enfermedad, evitando fumar, controlando el estrés y revisando las piezas dentarias estuviesen mal posicionadas y que pudiesen estar recibiendo más fuerza de la adecuada.
Estudios recientes han incidido sobre el papel preventivo del calcio en la progresión de la enfermedad periodontal. Un aporte insuficiente de calcio no sólo se relaciona con la aparición de osteoporosis, sino con la pérdida de hueso a nivel de la mandíbula, especialmente del hueso alveolar, y con la pérdida de sujeción de los dientes.
Un aporte adecuado de calcio es decisivo en relación a la salud dental, de modo que numerosos estudios han encontrado mejoras en los procesos inflamatorios y de movilidad de los dientes de pacientes que padecían gingivitis después de aumentar la ingesta de calcio.
Así, el aumento del aporte de calcio en personas que sufren enfermedad periodontal, no sólo ayuda en la lucha contra la osteoporosis, sino que mejora este tipo de patologías.
Halitosis o mal aliento
|
El mal aliento es un problema que afecta a millones de personas. La detección de su causa y su tratamiento mejoran la vida social y la autoestima de los afectados.
|
Se denomina halitosis al mal olor en el aliento.
Sus causas son variadas y constituye un problema de autoestima para quien lo padece ya que nota que los demás lo evitan.
El mal aliento es un problema que afecta a millones de personas en todo el mundo.
Puede ser momentáneo o bien crónico. En el 90% de los casos crónicos de halitosis, ésta es el indicador de una alteración bucal, que siempre necesitará una adecuada higiene bucal y en algunos casos necesitará un tratamiento más complejo.
Las personas que lo padecen no notan el mal olor, pero son objeto de rechazo social. Esta consecuencia es suficiente para averiguar su causa y realizar en tratamiento oportuno.
Los causantes del mal olor son unos compuestos de azufre en el aire expulsado.
Estos compuestos se producen al actuar una serie de bacterias (bacterias gram-negativas anaerobias) sobre algunos aminoácidos que contienen sulfuro.
Este problema puede ser transitorio y deberse a situaciones puntuales como consumo de ajo o cebolla, café, te, tabaco, etc.
También puede deberse a la menor salivación durante el sueño.
Otras veces esta halitosis es un problema más duradero y su origen puede ser patológico.
Este origen puede estar en la boca: son los casos de halitosis debida a caries dentales, gingivitis, periodontitis, falta de salivación durante el sueño, falta de higiene bucal, empaquetamiento de alimentos, alteraciones que obliguen a respirar por la boca, y diversas enfermedades como el síndrome de Sjögren, estomatitis, carcinoma oral, etc.
Pero también pueden tener un origen extraoral, es decir, ajeno a la cavidad bucal.
. Este es el caso de enfermedades como la depresión, psicosis, alteraciones gastrointestinales, respiratorias, diabetes, insuficiencia hepática, fiebre, etc.
. Otras veces puede deberse a tratamientos farmacológicos con penicilina, sales de litio, griseofulvina, etc.
Para tratar la halitosis, lo primero es averiguar la causa que la produce.
. Si la causa es una higiene deficiente será necesario realizar un programa adecuado de higiene dental con regularidad, realizando un adecuado cepillado dental y usando la seda dental.
Será necesario hacer hincapié en la higiene lingual realizando una limpieza de la lengua sobre todo del tercio posterior. Ésta se realiza con el cepillo dental y/o con un instrumento diseñado para ello.
Se pueden usar colutorios pero teniendo la precaución de que no contengan alcohol ya que a corto plazo provocan sequedad bucal y a largo plazo pueden provocar una alteración que se conoce como "lengua pilosa".
Los colutorios con gluconato controlan los microorganismos bucales pero pueden provocar tinciones dentarias.
Existen sustancias que neutralizan el mal olor como el dióxido de cloro que es un oxigenante que actualmente se puede encontrar en algunos dentífricos y colutorios y el peróxido de hidrógeno.
. Si la causa son trastornos bucales como caries, úlceras, flemones, fístulas, enfermedades periodontales, etc., será necesario un tratamiento de estas alteraciones.
Si la causa es una enfermedad, la halitosis no desaparecerá hasta la curación de dicha enfermedad.
. Como recomendaciones generales se aconsejadisminuir el consumo de tabaco y de alcohol. También se aconseja disminuir o evitar el consumo de alimentos como ajo, cebolla, etc.
Fuente: http://www.pulevasalud.com/subcategoria.jhtml?ID_CATEGORIA=101703&ABRIR_SECCION=747&ALEATORIO=PMYXLCHKKVDRDRFFGSDR
Dudas y comentarios a: salud@neurotica.fm